Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis,  y La Cabaña de William Paul Yong, comenzaron con una idea, ¿Cómo obtener ideas para escribir, y en general para cualquier proyecto? ¿Existe algún truco o sistema para hacerlo? Cada escritor tiene una respuesta diferente para estas preguntas. Quiero compartirte las mías, espero te sean muy útiles:

1. Conéctate a la fuente:

 

Hace varios años escribo textos literarios, obras de teatro, campañas comerciales de comunicación y guiones para productos audiovisuales. Cuando necesito una idea para comenzar a escribir, lo primero que hago es sencillo: me conecto a la fuente, le pido a Dios que me ayude.

Parece demasiado sencillo, pero en realidad es algo más profundo de lo que parece, porque orar a Dios para pedirle una idea implica reconocer que él es la fuente eterna de todo arte y belleza. Y tal como lo dije alguna vez en el post Primeras Veces,  la clave que trato de usar es esa: Poner a Dios en primer lugar… lo demás vendrá por añadidura.

2. Captura los chispazos y guarda la leña para el invierno:

 

Listo, pedimos refuerzos de lo alto… y ahora? Lo siguiente es que tomo un block de notas y empiezo a escribir cuanta idea se me viene a la cabeza “todo”. A decir verdad lleno hojas y hojas con ideas.

No te cohíbas de escribir nada por extraño que parezca, escribe todo lo que se te venga a la mente; al principio puede parecer que son cosas sin sentido, no importa, escríbelas también, ya verás cómo va tomando forma. En este ejercicio suelo pasar hasta una o dos semanas, o el tiempo que sea necesario hasta que pueda decir: “Lo tengo”.

Bien sea en el block de papel o en la sección de notas del celular puedes ir apuntando lo que se te venga a la cabeza; quizá sea algo que te imaginas, o preguntas que surgen, escribe todo, responde todo, nadie va a revisarte eso ­­­—a menos que tu pareja sea muy celosa—. En algunos casos, las ideas que están tan cargadas de imaginación que podemos describirlas tal cual las imaginamos.

Aunque en muchas ocasiones las buenas ideas vienen de repente; en general el proceso creativo no viene por chispazos. Se requiere tiempo y dedicación para pensar, escribir, volver a pensar y volver a escribir. Si tienes un chispazo, escríbelo de una, pero mantén tu libreta de notas cargada de leña para el invierno. El proceso toma tiempo, pero valdrá la pena; porque una idea bien estructurada puede marcar la diferencia en la vida misma de una persona.

3. Mira referentes, pero NO demasiado:

 

Es bueno buscar referentes de lo que uno quiere hacer o sobre lo que quiere escribir, pero si nos sumergimos demasiado tiempo en ellos, pareciera que por ósmosis uno termina creando una copia de los referentes; es ahí donde la originalidad se va limitando.

Considero que es muy necesario conocer los clásicos, los genios y los maestros de nuestro arte, estudiar las estructuras narrativas, y sobretodo conocer y dominar las técnicas. Una vez las dominemos podremos romperlas, pero no se trata de la diferencia por la diferencia, se trata de saber jugar muy bien, para luego tratar de jugar diferente.

El hecho es que, si nos embelesamos con los referentes quizá el deseo que crezca en nuestro interior sea parecernos a ellos, y tanto en la escritura como en la mayoría de las artes, lo que vale es ser uno mismo… lo demás es copia. Así las cosas, mi sugerencia es: busca referentes, pero deja fluir lo que hay en tu interior. Sé tú, escribe lo tuyo, en tus palabras, con tu forma… ya vendrán los lectores.

4. Qué pasaría si…

 

Hazte esta pregunta para múltiples situaciones, y cuando las respondas podrás tener el germen de una gran historia o proyecto. Aquí van algunos ejemplos:

Qué pasaría si Dios tuviera forma de león? Las Crónicas de Narnia.

Qué pasaría si dos jóvenes de familias rivales se enamoraran perdidamente? Romeo y Julieta.

Qué pasaría si recibiera una carta de manos de Dios? La Cabaña.

Qué pasaría si pudiera viajar al centro de la tierra? Eso pregúntaselo a Verne.

Qué pasaría si pudiéramos volar? Seguramente eso se preguntaron los hermano Wright.

Y la lista es infinita, pero la pregunta inicial puede ser la misma; y es la que recomiendo antes de empezar a escribir, porque desata una serie de posibilidades creativas que no alcanzas a imaginarte.

Hace algún tiempo escribí una obra te teatro de nombre Nativus, y mi pregunta inicial fue: Qué pasaría si en navidad, una familia de clase alta queda perdida en una jungla africana sin las comodidades de la modernidad… Las respuestas que surgieron dieron como resultado una hermosa aventura que vieron cientos de personas en el auditorio de Comunidad MDE.

En conclusión: conéctate con la fuente de todo arte y belleza, escribe todo, deja salir lo que hay adentro y hazte la pregunta del millón. ¡Que Dios te bendiga con ideas “fantabulosamente” creativas!

Y tú,  ¿Cómo obtienes buenas ideas? Gracias por tus comentarios.